3/7/2014

Pañuelos y bufandas de seda para el verano caribeño de Davidoff


Existen obras maestras del estilo que parecen no tener tiempo, como si hubieran sido creadas para permanecer como recuerdo vívido de la creatividad que mueve al mundo.

Con el despertar de la primavera y la llegada del verano también la moda toma nuevas formas y adquiere colores intensos y alegres, que encuentran en la naturaleza su mayor inspiración. La línea de pañuelos y bufandas de seda presentada por  Davidoff para el verano del 2014 parece contemplar la grandiosidad de la flora caribeña, con una llamada al arte, una de las más grandes pintoras de siempre: Georgia O’Keeffe.

Leyendas y colores para las flores a llevar

La inspiración para esta línea de accesorios, tal como para muchas de las obras de Davidoff, proviene de sus viajes en la República Dominicana, allí donde la innovación y la tecnología han dejado el debido espacio al hombre y a la naturaleza. Las  flores de hibisco, también llamadas “flores de una hora” porque su belleza solo dura unas pocas horas, están entre los protagonistas de la nueva colección de pañuelos de seda Davidoff y emanan una fascinación exótica original y exclusiva. Además del hibisco, Davidoff se inspira en un bouquet de plumarias para crear un pañuelo de seda tridimensional de un efecto seguro. El centro de diseño de Davidoff se inspira en el arte y utiliza el “trompe- l’oeil” para hacer revivir la naturaleza directamente en la seda, con una técnica pictórica que “engaña la vista” de quien mira, regalando una tridimensionalidad sugestiva. Las plumarias, con sus pétalos redondos y dulces, regalan una vitalidad y otorgan un fuerte sentido de equilibrio, así como también sus colores vívidos permiten alegrar el verano y ofrecer un accesorio ideal a llevarse sobre cada traje, desde el más formal hasta el casual y deportivo.

Arte y moda como obra maestra de la creatividad humana

Davidoff decide contar aquello que ve, para llevar en todo el mundo la fascinación del equilibrio natural que se respira en el Caribe, ofreciendo a cada mujer la posibilidad de ser portadora de belleza. Todas aquellas que aman la moda, saben perfectamente que nada es más importante que los detalles, los pequeños toques de estilo capaces de convertir un outfit en algo único. Es por ello que Davidoff no se sujeta a límites delante de un pequeño cuadrado de seda, que se vuelve una paleta sobre la que se pinta, sobre la que se crea y sobre la que se puede dejar rienda suelta a la imaginación. Las flores diseñadas parecen casi salir del tejido, desafiando las leyes de la bidimensionalidad, para envolver un abrazo suave a quien lleva este pañuelo de seda. En lo que se refiere a la elaboración, no es causa de asombro que el rey de la elegancia, el conocedor de la poesía pura del vivir, Davidoff, use un twill de seda arrollado a mano como tejido sobre el que logra el lujo de la unicidad. El monograma Dafidoff sobre el marco externo con contraste, es la firma de un cuento, de un sueño, de un viaje por el mundo.